El desarrollo de la cultura de consumo, en el Perú, ha generado un impulso gigantesco en la preservación y cuidado de inversiones excesivas e innecesarias. La palabra optimización en procesos se ha convertido en un lugar común de la gran mayoría de Jefes de Producción y Planta. Ni que decir de los Gerentes Generales. El ahorro en algunas inversiones suele traer consecuencias inversamente proporcionales a lo que se cree finalmente. Este artículo pretende ampliar el panorama tocando precisamente los procesos de codificación y sus nuevas tecnologías para aplicaciones en empaque de consumo final y empaque master.
Existen muchas discusiones sobre si escatimar en ciertas inversiones puede ir en desmedro de la producción final. Hablando en palabras generales, siempre se van a presentar dos casos de conflictos ante una posible inversión. Su aceptación por creer que esta optimizará algún proceso o su rechazo por creer que su implementación no generará ninguna optimización. Estas dos posturas las tenemos más que claras quienes trabajamos en cualquier industria y buscamos la mejora de nuestros procesos.
Al principio de este artículo, hablamos del desarrollo de la cultura de consumo. Este desarrollo no solo se da en nuestro país, sino que va ocurriendo en todo el mundo. Nadie es ajeno a este desarrollo y genera demanda a toda escala. Es precisamente que este desarrollo cultural hacia las tendencias de consumo exige una constante evolución en las tecnologías de producción y empaque. En este caso, hemos localizado dos desarrollos tecnológicos muy importantes en codificación.
Para poder hablar de codificación moderna, es necesario remontarse a lo que viene siendo la codificación obsoleta (que sin embargo se usa de manera actual en nuestro país). En el Perú, no existe máquina empacadora horizontal o vertical que se venda sin un codificador de Hot Roll y Hot Stamping respectivamente. El primero de estos codificadores, disculpando la redundancia, es un codificador térmico continuo que consiste en unos cuños rotativos de bronce que, al girar sobre un eje estable, recogen tinta de un rollito y la van dejando sobre el film, dejando impreso líneas alfanuméricas. Por otro lado, el codificador de Hot Stamping, que es utilizado en máquinas de empaque vertical o para la codificación de empaques en su formato de sobremesa, es un codificador de termotransferencia en el que una placa de bronce (porta tipos) se calienta, calentando cuños de bronce que intermitentemente transfieren tinta de una cinta al film o empaque, presionándolos. Para ambos casos, tanto la codificación continua como la intermitente, se ha desarrollado una nueva tecnología de codificación llamada TTOL, la cual mantiene un principio similar al de las dos anteriores, pero automatiza sus proceso haciéndolo totalmente digital.
Hablábamos de optimizaciones e innovaciones en procesos y es precisamente el resumen de los beneficios que nos deja el codificador TTOL. El TTOL es un codificador digital de termotransferencia que consta de micro resistencias variables que permiten imprimir en resolución de 300 DPI en una impresión continua o intermitente. Con un rango de impresión de 32mm x 60mm en impresión intermitente y 32mm x 100mm en impresión continua, el TTOL permite imprimir logos, códigos de barra, códigos QR, trazabilidad, SKU, tablas nutricionales, textos alfanuméricos, entre otras ideas. Esto hace al TTOL una herramienta funcional, moderna y permite la adaptabilidad del empaque para el mercado o la situación más cómoda.
Un breve ejemplo de estos beneficios es el poder comprar material laminado impreso con áreas libres para poder luego imprimir la lista de ingredientes según la producción que se va a realizar. Otro claro ejemplo es el poder tener un empaque general para un producto determinado, digamos Quinua Roja, en la que imprimiremos la lista de ingredientes, valor nutricional en inglés y registro de FDA cuando la exportemos a los Estados Unidos de América; y luego, en el mismo empaque, imprimir la lista de ingredientes, valor nutricional en portugués y registro de DIPOA cuando lo exportemos al Brasil. De este modo, podemos optimizar en la compra de material impreso, ahorro en pedidos mínimo de impresión por cada producto y variables, ahorro en espacio de almacenaje (porque no requeriremos tener bobinas o bolsas impresas por cada producto) y adaptabilidad a distintos mercados. Si requerimos entrar al mercado Ruso, podemos hacerlo con el mismo empaque. Si nuestro cliente nos solicita agregar un ingrediente adicional, pues podemos hacerlo con el mismo empaque.
Otro tipo de impresión es el que se da luego de empacado el producto. El InkJet es un proceso muy conocido en los que trabajamos con codificación y sabemos perfectamente sus fortalezas y desventajas. No hay mucha innovación en el proceso, ya que solo vamos desarrollando la tecnología para mejorar la resolución y fijación de las tintas, lo que permite una mayor velocidad. La marca estadounidense Markem-Imaje ha desarrollado toda una línea de codificadores InkJet orgánicos digitales que permiten la impresión a 300DPI en superficies lisas como porosas que, al igual que el TTOL, nos permiten imprimir logos, códigos de barra, códigos QR, trazabilidad, lista de ingredientes y mucho más.







